cantante

Pamela Rodríguez

"Estoy agotada de mí, ya me llegué. Quiero hacer una banda".

crédito: PÁGINA CENTRAL

Vive como si la persiguiera el tren bala. Pero acaba de salir de un túnel muy oscuro y ahora solo quiere viajar sin ser Pamela Rodríguez, solo quiere descargar las maletas pesadas que iban en los vagones (en un nuevo set de canciones que lanzará pronto) y avanzar sin rumbo fijo, con muchos proyectos a la vez, con muchas canciones en el reproductor y con un paradero infinito. Ella, su hija y sus emprendimientos. Y, sobre todo, dejando atrás a Pamela Rodríguez.

Escribes, pintas, cantas, eres empresaria, etnomusicóloga, ¿qué eres?

No sé, no tengo idea. Simplemente hago lo que me provoca cuando me provoca y no me gusta etiquetarme, decir soy esto soy el otro. No sé, soy un ser complejo, lleno de ángulos y de  cosas, cada cual no está reñida con la otra sino que cada una tiene su espacio y su momento.

¿Y en este momento con cuál te identificas más?

Todas las anteriores (risas). Soy una mujer del 2050. Estoy trabajando un montón, viendo nuevos proyectos, trabajando la música, viajando siempre y ante todo siendo madre.

¿Cómo es ser madre y  artista? Porque el artista muchas veces está lejos de su familia.

Yo creo que hay que saber darle un espacio a cada cosa y organizarse mucho. Además, nada lo hago sola. Sería una mentira decir que yo hago las cosas sola, mientras que doy esta entrevista, tengo un equipo aquí en La Sanahoria, otro equipo en Ánima, mi marca de ropa, haciendo lo que tiene que hacer, y socias increíbles en ambos proyectos. Está mi amigo Henry Gates colorizando el próximo video que voy a sacar. También me ayuda mi mamá y me ayuda el papá de mi hija a hacer las cosas chéveres.

¿Tu hija qué edad tiene?

Va a cumplir 6.

¿Ya escucha tu música?

Sí, le gusta, le tiene onda a la música de su mamá. Es una niñita muy musical. Ahorita sus discos favoritos son tipo The Cure. Tiene un gusto súper bueno para la música. Le gusta el rock, le pones cualquier otra cosa y ‘muere’.

Es por tu culpa.

Ha estado escuchando las cosas que yo he estado escuchando últimamente, y eso es con lo que ella ha crecido.

¿Si ella quisiera ser artista pondrías algún pero?

Para nada. Que ella sea lo que quiere ser. Está expuesta a una madre artista, un padre banquero… tiene como mucho estímulo a su alrededor. Soy cero de esas madres que tienen el futuro visualizado a los hijos: ‘tienes que creer en esto, tienes que ser así, guardar ciertas tradiciones’. Yo soy antitradicionalista, no creo que en nada particular. Entonces, mi hija la tiene bien libre como para que ella pueda formular sus propias ideas.

¿Vas al ritmo de tu música o impones tu ritmo en tu carrera artística?

No tengo idea. Todo lo llevo naturalmente. Cada etapa de la vida tiene una sonoridad y yo trato que cada etapa de la vida tenga un registro de esa sonoridad. Mis primeros discos fueron el registro de una etapa, el tercer disco fue el registro de otra etapa. Lo que publicaré en unas semanas corresponde a otra etapa. Es como un acto reflejo de cada etapa de la vida.

 

 

MIREMOS DE REOJO. Pamela canta y baila como le da la gana, tal cual. Este show en vivo lo demuestra. 

¿Y cuál es la música de esta etapa?

La estoy componiendo. Más bien, estoy por publicar lo de una etapa reciente, que se llama ‘Una herida hecha luz’, y es como una propuesta distinta la que estoy haciendo. Tuve un momento de mucha tristeza, pese a que siempre he sido como la de la música contenta, el rol de ser la chica luminosa, la que hace reír a todo el mundo, la que siempre está bailando, la que salta por todas partes y, de pronto, me tocó una etapa un poco dark. Ahora ya siento que estoy en otra nueva etapa, volviendo a la luz afortunadamente, pero tuve unos años un poco difíciles en todo aspecto: emocionalmente, enfermedades.

¿Y en ese momento no se compone mejor?

No sé, no me gusta emitir juicios ni mejor ni peor. Mi conflicto era cómo voy a hacer esto, si yo tengo que estar contenta, la graciosa. Bueno, me tocó otra cosa y en definitiva es un trabajo muy bonito, que lo quería ocultar, son canciones que yo no tenía la valentía para sacarlas. En los últimos tres años he compuesto 15 canciones y ahora estoy publicando solamente 4, porque eran 15 canciones que solo hablaban de lo mismo de manera diferente. Entonces, agarre los ángulos que yo consideraba más fieles, con mejor resolución y ahora que ya me siento mejor, que he salido a flote de una depresión aguda, con todos mis proyectos y las cosas nuevas que hecho para reactivar un poco el flow energético, y me anime a publicar el trabajo, es un ciclo de canciones.

Cuéntanos un poco más de 'Una herida hecha luz'.

Las canciones no tienen título. Son 4 canciones que vienen juntas y eso es lo próximo que estoy publicando. Ahora, no lo estoy publicando en disco, es más un trabajo audiovisual, va a estar colgado en la red. El trabajo fue hecho con amigos íntimos, como Nico Saba de Kanaku y El Tigre y Rodrigo Moreno (el cineasta). Con ellos trabajamos este concepto de cantar estas 4 canciones pero en una especie de cortometraje. 'Una herida hecha luz' no va a salir en un formato convencional de música, es un cortometraje. Hay cosas que suceden en el video que suman a la narrativa. Calculo que va estar listo las próximas semanas.

No lo colgarás en audios.

Ya que me puse hablar del dolor, que venga con imagen y todo para que cada quien agarre su cuchillo.

Qué tú ya lo hiciste.

Claro, ya pasé la etapa, pero me gusta que sea una cosa así tan cruda. Si vamos hablar, hablo todo. Siento que sacar esas canciones una por una es sacar las cosas de puchito. Ya encontré el valor para sacar esas canciones del pasado reciente y publicarlas, que vayan todas juntas de la manera más honesta y cruda posible.

¿Tu etapa criollo-moderna es solo pasado?

Crecí fuera de eso. No es que lo niegue tampoco, me encanta, fue una etapa bellísima, siento que aprendí mucho, que me conecto con gente hermosa talentosa. Pero no quiero regresar a eso.

¿Te va mejor afuera que en tu país?

No sé. Siento que eso que me va bien acá, me va bien allá… desgasta tanto. Simplemente soy un artista y saco mi arte y voy a donde me llaman; y donde voy, no voy diciendo me va mal acá porque no me pasan en la radio. Ya me llegó eso, ya me llegó.

Porque tú has reclamado, por ejemplo, ante Prom Perú por un apoyo negado a un grupo de artistas...

Yo he reclamado todo. He sido una súper reclamona, me he peleado con todo el mundo y sabes qué… a larga, para mí, el desgaste energético de todo eso fue tal, que ahora me importa un pepino todo, de verdad.

Esas cosas sumaron.

Claro. A mí que me pasen en la radio o no, que me inviten a los festivales acá o no, o que me inviten más a los de afuera que a los de acá, no me hace más ni menos artista. Así nací, es una condición con la que uno nace, uno no elige eso, uno nace artista. Lo único que quiero es tener mi mente y mi corazón y mi espíritu totalmente enfocado en la pureza de mi arte. Cualquier cosa que venga a ensuciarme, a llenarme tanto de inseguridad, como de cosas, yo no las quiero cerca, ni siquiera plantearme eso a nivel emocional, intelectual, no quiero tenerla cerca. He tenido últimamente un compromiso más potente con mi arte. Ya no me interesa vender,  llenar un concierto, me importa un pepino. Lo único que me interesa realmente es que el arte madure, que sea real, que salga verdadero, como tiene que salir y tener compromiso con la verdad, con la estética, con mí verdad, con mí estética, con mí evolución. Eso es lo único que me importa y yo voy a seguir.

Pero y si no hay una retroalimentación de ese trabajo, ¿qué pasa?

No sé.

Porque un aplauso siempre es bonito, ¿no?

Bueno, una cosa es que tú tengas un sentido de gratitud con el aplauso y otra cosa es que tú estés obsesionado con que todo el mundo te tiene que conocer. Hay un matiz ahí y yo ahora tengo muy claro ese matiz. Obviamente, me siento mucho más cómoda con eso. Me siento menos ansiosa, más libre.

¿Un Grammy es una señal de que a un artista le va bien en su carrera musical? 

Es chévere ser nominado. Estoy muy agradecida con las 2 nominaciones que tuve y en efecto sí son una súper carta de presentación. Ahora, de ahí a obsesionarte con eso, que tú creas solo el Grammy te va a dar la credencial de ser artista… Hay muchos artistas espectaculares que no han ganado un Grammy. Incluso, gente que los ha rechazado.

¿Qué música actual peruana crees que es exportable?

Kanaku y El Tigre es mi banda favorita, y no porque sean de mis mejores amigos. Me gusta Alejandro y María Laura, Francois Peglau, Moldes.

¿Sigues con Mamacha (productora musical)?

La Mamacha se murió por temas de gestión. Fue una gran maestra, fue un gran momento y ya más adelante quiero trabajar otra iniciativa con la música y con el arte. Mamacha fue una empresa con alma de organización sin fines de lucro (risas).

Por eso murió el proyecto.

Tal vez sí. Aparte que tuve muy mala selección de equipo, no escogí bien a mis socios. Con todo lo doloroso que pudo ser, Mamacha para mí fue una gran maestra. Incluso, el mal socio fue un gran maestro. Y a mí me encanta emprender, soy una emprendedora innata, y el día de mañana yo creo que voy a poder hacer mi festival, mi disquera y de repente poder utilizar los fondos de mis otras empresas para poder hacer algo como que autogenere una iniciativa de grabaciones. 

¿Además de esta serie de canciones que vas a sacar con video, qué otros proyectos se vienen?

No, ahorita no quiero más que crear. Estoy haciendo una banda nueva... ya quiero trabajar como banda.

Ya no Pamela Rodríguez.

No, ya me llegó.

Ya te llegaste.

Es un momento de mucho cambio, no sé.

Es el post momento dark.

El post dark me ha venido con una etapa de mucha luz. La autoreferencia agota, eso de Pamela Rodríguez, Pamela Rodríguez. Estoy agotada de mí, ya no quiero más, ya me llegué (risas). Quiero hacer una banda, cero autoreferente. Estoy trabajando con Alonso Bentín, un baterista creativo, productor alucinante. Estamos trabajando canciones pero a nivel banda hasta próximo aviso. El día que pueda regresar de alguna manera más saludable a la autoreferencia volveré.

Tienes una versión genial de una canción de Tom Waits y al mismo tiempo has cantado Chabuca. ¿Qué coincidencia hay entre ambos?

Son leyendas, letristas extraordinarios. Tom Waits me encanta y sobre todo esa canción, me parece muy divertida. Tal vez en toda esa etapa que he estado viviendo de momentos difíciles en lo emocional y personal escuchar esa canción fue divertido… No quiero hacerme mayor fue un ejercicio súper retador. Fue divertido poderme divertir un rato como una niñita en medio de una etapa complicada.

 

 

NOTABLE VERSIÓN. Una voz perfecta, una interpretación perfecta, una letra perfecta.

Eso fue saliendo del túnel.

Todavía estaba dentro, pero tampoco tiene nada de malo, a todos nos toca pasar por túneles, irnos abajo un rato, no pasa nada tampoco, es parte de la vida, la cosa es salir.

¿Y musicalmente tiene alguna relación con lo que se viene?

Para nada. 'Una herida hecha luz' es como si me hubiera desangrado en el piano, en la guitarra. Ya vencí mis miedos.

¿Y en este momento que experiencia te ha tocado vivir para decir: 'no quiero hacerme mayor'?

Bueno, tener 31 años.

No es mucho.

Con 31 años si la vida no te ha curtido un poquito, no viviste nada. Yo siempre vivo como si a mí me persiguiera el tren bala, y eso conlleva enfrentarme a mil cosas. He vivido mucho para los 31 años que tengo. La maternidad tiene cosas bellísimas, pero también tienen cosas que dices: por favor, no quiero hacerme mayor. No creo en eso de la edad, me encanta mi edad, jamás la voy a ocultar.

Son 31 años de edad, ¿pero en la vida práctica cuántos años son?

A veces pienso que son 5, otras que son 124.

 

 

LIGERA. Pamela Rodríguez ahora solo quiere viajar sin equipaje pesado.

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