LOS RABANES

Emilo Regueira Pérez

"El punk y el reggaetón son la misma expresión de rebeldía".

crédito: PÁGINA CENTRAL

Los Rabanes están de vuelta, sin prejuicios y con las ideas bien afinadas. Comenzaron el año en el Bar Vichama ante cientos y (casi) cerraron 2014 en el Estadio Nacional ante miles. “Cualquier público al que tengas la posibilidad de presentarle tu música, es bueno… Los artistas son muy soñadores y a veces tontos… Un músico tiene que recoger cables…”, asegura Emilio Regueira, de 42 años, el vocalista de la banda panameña. En 2015 celebran sus 20 años y Regueira Pérez promete harta pachanga.

En Perú, las radios y muchos de sus oyentes se han quedado con Los Rabanes de los noventas… ¿Existe un Rabanes tan poderoso como ese?

Eso es percepción de la gente… Si ellos piensan que esas canciones les gustaron más, es su punto de vista. En Centroamérica nosotros estamos en un súper momento con nuevas tendencias de canciones que, incluso, han funcionado mucho más que algunos clásicos.

Acá las radios programan mucho música de los 80’s y 90`s. Se han quedado en el tiempo… No suena el nuevo disco de Rabanes, pero sí My Commanding Wife. ¿De quién es responsabilidad?

My Commanding Wife es una canción que gustó mucho y es un clásico. Eso es bueno…

¿Pero no te gustaría que también suenen las nuevas canciones de Los Rabanes?

A mí todas las canciones que toco me gustan. No me pongo a medir si esta canción suena más que la otra. Es percepción de las radios y sus programadores. Nosotros seguimos girando más que nunca ahora, debe ser porque algo les gusta del grupo. La banda tiene una filosofía de fusión musical y eso es lo que se ve en los conciertos. Hemos tenido una gira muy larga… y no paramos de tocar. Algo le debe gustar a la gente, más allá de alguna estrategia de un medio…

¿Piensas en estrategias de cómo llegar a más públicos?

Hacemos fusiones musicales, siempre hemos tenido una tendencia de buscar los elementos que más nos gusta, de pachanga, de fiesta que se vive en Panamá. Y los resultados se dan según lo que la gente crea. Uno sigue disparando y haciendo música. Yo no veo cómo vamos hacer esta canción en Perú para pegar como My Commanding Wife. Simplemente, son momentos que se dan.

 

 

 

URBAN ROCK. Canción del último disco de Los Rabanes.

¿Los Rabanes es solo pachanga o hay algo más?

99% pachanga y 1% crítica social.

¿Por qué ese porcentaje?    

Porque pienso que es el argot popular que vemos, que vemos en situaciones que nos influyen también. Ni tú ni yo vamos a arreglar nada, así es que mejor desestrésate, vive tu pachanga. Eso es lo que yo veo que se vive en Panamá y nosotros lo plasmamos.

¿Te interesa la política?

Me interesan muchos puntos, pero la política en realidad es como un ciclo que siempre se repite, se repite y se repite. Yo vivo como viendo las cosas que pasan en el ambiente, pero en realidad es un ciclo muy repetitivo, son tendencias que están bien marcadas, y que en realidad meterse en política es un paso para otro tipo de gente.

Pero tú has sido parte de varios gobiernos en Panamá.

He sido asesor de Ricardo Martinelli, de este gobierno de Juan Carlos Varela, también de Martín Torrijos. Es que en realidad siempre hemos estado más cerca de las situaciones un poco más sociales de cada gobierno.

¿Por qué decidiste ser parte de esos gobiernos?

Porque me lo pidieron. Nosotros somos, en cierta manera, como embajadores musicales y yo creo que cada plataforma de gobierno tiene puntos de corrupción, puntos sociales y de emprender obras, y yo me quedo con el punto social.

¿Te interesaría ser congresista o postular a algún puesto público?

No…

O capaz una suerte de ministro de Cultura…

Yo creo que no. Ahora, también podría jugar a una postura de que ‘a mí no me interesa la política’ y no apoyar en nada. Pero pienso que es una postura que tampoco hay que tomar. Si alguien te pide algo para que tú puedas generar cosas buenas en tu país, que se haga. Pero ya cruzar una línea de postularse, de entrar al gremio político, a ese plan que tienen ciertos grupos de gente que mandan en los países, es un juego con otras consecuencias.

Rubén Blades ya ha confirmado su postulación a la Presidencia para 2019…

Es su manera de ver las cosas. Él siempre ha tenido una postura un tanto más política, tuvo un partido político y fue muy votado.

¿En política te consideras de izquierda o de derecha?

No soy político. Lo que pueda hacer por Panamá lo hago. Dicen en Panamá: ni derecha ni izquierda, de frente a Panamá.

 

 

COLONIA AMERICANA NO. Sin mucho 'floro', los panameños también sentaron posición.

¿Cómo es la fama?    

Es algo muy relativo. Yo siempre he sido muy famoso desde antes de que tuviera el grupo. Famoso en el sentido de que si tienes más de 10 amigos en el colegio eres famoso. Estas en una liga de fútbol y la gente te llama por tu nombre, eres famoso. Hay gente que en realidad no se da cuenta que multiplicar su círculo de popularidad la afecta mucho. Uno tiene que dedicarse a hacer lo que a uno le gusta. Simplemente eso. La gente que tiene un cambio muy radical en su personalidad es porque de repente tenía cosas escondidas que no estaban muy claras y aprovechando toda la plataforma mediática puede aflorar otro tipo de sensaciones.

¿Se te ha subido la fama a la cabeza?  

Yo trato de buscar posibilidades de con la popularidad ayudar a la gente, a mi familia, a mis amigos. En realidad, soy un poco un estratega de la popularidad. Esto es temporal, tú no sabes lo que va pasar. Tengo la dicha de que nunca enfoqué esto como un antes o un después, siempre ha sido mi vida. Los medios de comunicación te pueden dar un punto y si tú eres vivo y sabes sacarle una buena estrategia de cumplir con la gente, puedes ayudar a muchas personas.

Calle 13 dice algo así como ‘Adidas no me usa a mí, yo uso a Adidas’.

Hay maneras que tú puedes utilizar las situaciones. Este chico (de Calle 13) lo que está viviendo es un momento en el cual está haciendo cosas buenas para él y su entorno. Entonces, pienso que eso es así. Hoy en día nadie sabe lo que está pasando. En realidad, Internet usa a todo el mundo y uno lo usa también. Las cosas han cambiado mucho…

¿Qué soñabas ser de niño?

Futbolista, bombero, músico… Cualquier cosa que te divierta. Eso es lo que uno busca siempre. Cuando uno se divierte en algo, uno está haciendo las cosas bien.

Además de la música, ¿te dedicas a otra cosa?

Estudié mecánica industrial y soldadura. Estoy vinculado con la construcción porque siempre fui un peón de construcción. Me gustó mucho trabajar en obras.

No la tuviste fácil de 'chibolo', tenías que buscarte tus frejoles…

Ni de chibolo ni de viejo. La sigo buscando, día a día, peleándola…

A pesar de que Los Rabanes es parte del ‘mainstream’ musical, sé que les gusta tocar para público ‘underground’… ¿Por qué?

Nosotros tocamos para todo tipo de público, eso sí te lo puedo asegurar. Hemos estado de gira con Rubén Blades, con Los Fabulosos Cadillacs, con Don Omar… Pienso que el que toca de verdad, el que está seguro de lo que está mostrando es agradecido con el público, sea el público que sea. Cualquier público al que tengas la posibilidad de presentarle tu música, es bueno. Eso siempre lo supe.

 

 

EN EL VICHAMA. Los Rabanes reventando los parlantes en el concurrido bar limeño, en febrero de 2014.

En 2015 cumplen 20 años, ¿cuando creaste Los Rabanes pensaste llegar hasta este momento?

Nunca pensé que duraría tanto tiempo. Cuando una banda dura tanto, quiere decir que hay una conexión muy buena entre los miembros de la banda y con el público que te pide. Hay grupos que tienen un éxito ciertos años y después tratan de volver a la escena y simplemente la gente no los quiere. Cuando tú haces algo sincero la gente lo ve. Esto no se trata de hacer algo con un plan específico de ir a alguna meta. Simplemente que la gente vea que hay algo que conecta contigo y que hace que tú compres una entrada y vayas a ver a un grupo, o te sientes en una computadora y descargues un tema. El mayor grado de conexión es ser sincero. El público no es estúpido, ve lo que es auténtico y lo que no es. Eso es lo que nos ha mantenido tantos años en carrera.

Rabanes fusiona muchos géneros, desde el punk, ska, hasta rap… ¿Hay música despreciable?  

(Si hay un género musical despreciable por alguien) es que simplemente no lo conoce. Cuando uno no conoce algo, no se empapa mucho ni se involucra. Una persona que dice ‘a mí no me gusta eso', de repente es porque desconoce.

Pero se discrimina, ¿no? Como el reggaetón…

La música que está más pegada es la música que más se critica. La música disco fue muy criticada cuando salió. El merengue cuando estuvo muy pegado también. Y hoy el reggaetón está en su momento… Hay un punto muy importante: la gente a veces hace un gran favor criticando. Hoy en día los negativos son más poderosos que los positivos. Una persona que empieza hablar mal de alguien termina posicionando a la persona de la que está hablando mal. Hacer las cosas de una manera muy pasiva, simplemente ‘no way’. Sacas una canción y nadie dice nada malo, sacas un video y nadie te lo critica, simplemente pasa desapercibido. El reggaetón es una esencia de barrio, es dancehall en español, es una evolución del reggae del Bob Marley llevado al español. Creo que tiene plataformas de mercadeo muy grandes. Tal vez la crítica más fuerte que ha tenido es que para posicionar su música tuvo muchos vínculos con plata que venía de las armas, de las drogas, del lavado de dinero… Pero en realidad pienso que es una expresión de barrio, de rap y que es muy auténtica. Lo que pasa es que después se convirtió en una gran moda cuando empezaron a salir exponentes que de repente se alejaron un poco de esa realidad de barrio y fue un poco más cosmético.

¿Hay coincidencias entre el punk y el reggaetón?

Claro que las hay. Entre notas musicales, están las siete notas. Entre compases y bits, los que tú quieras. Entre que hay un vocalista arriba de una base musical, la hay. En que hay un bajo, lo hay… En que es música no muy pensada o no muy 'cultural', la hay, sino que unos vienen del Caribe y otros del frío de Inglaterra. Son la misma expresión de rebeldía.

Los Rabanes han vivido con las grandes disqueras transnacionales y han trabajado independientemente… ¿Qué es mejor?

Son distintas facetas. Las disqueras son buenas en la medida de cómo firmes tu contrato. El artista que no está involucrado en el negocio está muerto, sea con una disquera o independientemente.

¿Qué significa estar involucrado en el negocio?

Saber lo que estás haciendo. Los artistas son muy soñadores y a veces tontos. Piensan que nada más hay que estar metido en una buena interpretación musical y que su labor llega hasta ahí. Un músico tiene que recoger cables, tiene que grabar, tiene que saber negociar, tiene que saber pelear el dinero, tiene que saber pelear un espacio publicitario, tiene que cantar bien, tiene que tener un buen show, tiene que saber de sonido, tiene que ser un publicista… Es tu compañía, es tu expresión musical. Y la gente a veces, por egos más que nada, dice: ‘solamente soy artista y en lo demás no me involucro’; y siempre es la misma historia: les terminan robando la plata, terminan haciendo bingo con ellos, se les cae la carrera, no duran tantos años. Un artista de quien yo aprendí mucho fue de Manu Chao.

¿Qué aprendiste de él?

Todo. Cada real cuenta. Cada real que tú produces es tuyo, cada centavo que tú produces es tuyo. También aprendí de Rubén Blades. Son artistas que tienen filo, que tienen calle, que saben cómo manejar el dinero. Eso es real.

¿2015 cómo se viene?

Muchas giras,  muchas presentaciones. Vienen dos materiales musicales: un disco de muchas canciones  antiguas que tenemos y que no hemos grabado, y otro en la tendencia más fusión, aprovechando los 20 años de carrera.  

 

 

EN EL ESTADIO NACIONAL. La banda panameña se metió al bolsillo al público peruano en el concierto de Pedro Suárez-Vértiz.

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