JAMMIN

Edu Saettone

“Movistar Música será como MTV en su mejor momento”.

crédito: PÁGINA CENTRAL

Pudo ser ingeniero, pero se negó. Es abogado, aunque no lo ejerce. Le gusta la música, sin embargo no se considera músico. Lo suyo es la conducción de radio y/o TV. Empezó en la radio, luego grabó un comercial con una miss playboy, presentó un programa de lotería y, finalmente, llegó al Jammin, hace 13 años. Recientemente, fue presentador de los festivales Selvámonos y Viva Perú. Y hoy es parte del recién estrenado canal de música nacional Movistar Música. Eduardo Francisco Saettone Arróspide, de 39 años, nos abre las puertas de su casa. Hablamos de Silvio Rodríguez, de la temporada de Jammin sin él y de su padre.

Eres abogado…

Somos varios abogados en la música. El baterista de Campo de Almas estudió Derecho conmigo. Él recientemente me dijo que una de las mejores decisiones que tomó fue no dedicarse al Derecho y sí a la música, lo que suscribo, a pesar de que yo no me considero músico.

Pero cantas en el Jammin.

Todas las semanas me tengo que aprender una canción y encima el autor seguro me está viendo, es una presión… Y al día siguiente en las redes sociales me ‘chancan’ bien; estoy sacando una piel con cuero ancho (risas). Una chica escribió: “que Edu cante es como que te canten el Happy Birthday”.

Y todos podemos cantar Happy Birthday.

Lo que busco no es cantar mejor que el autor de la canción sino revivir la música. Es un: “gracias por la canción”. No la voy a hacer como el cantante original, pero gracias porque la tengo en mi memoria.

 

 

LA VOZ. Saettone en las primeras temporadas del Jammin.

¿Y del Derecho cómo llegas a la música?

En el Derecho me empezó a interesar la música de protesta, contestataria, como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés. Comencé a leer a poetas argentinos y uruguayos en épocas de dictaduras. Mi paso por el Derecho fue para empaparme con un poco de todo. Empecé a pasearme por La Posada del Ángel y otros barcitos y de repente me aprendí alguna canción de Milanés o Rodríguez y me trepaba a cantarlas… Y un día me fui a ver un concierto de rock en Barranco y me entraron ganas de tener una banda. Fui a buscar música a Doble 9 y en el año 99 empecé a trabajar ahí.

¿Por qué decides estudiar derecho?

En el colegio me iba bien en matemáticas y me estaban mandando a estudiar ingeniería fuera del país, pero yo no quería, tenía miedo. La mejor excusa para quedarme era estudiar Derecho. Me gradué, un par de años más trabajé en radios y hasta que empezó el Jammin en el 2004. 

¿Ejerciste el Derecho? 

Todo el tiempo que estuve en la universidad trabajé de practicante en Cancillería y en un banco. Lo pude seguir haciendo, pero no me da las cosquillas que me da lo que hago hoy en día. Los países miden el PBI para saber su crecimiento, pero yo quiero medir cuán feliz soy y no cuánto tengo. 

¿Qué tienen en común el Derecho y la música?

Para el Derecho tienes que saber comunicarte muy bien, las ideas claras, criterio, tino, saber convencer. La música también y lleva un mensaje, no todo es vacilón.

¿No faltan bandas con contenido social?

No lo creo. Lo que faltan son plataformas, ventanas para mostrarse. Hoy en día, lo contestatario y la protesta están en el hip hop.

¿Qué nos trae Movistar Música?

Trae programas en vivo. No todos tienen presentador, programas para bandas nuevas. Será como MTV en su mejor momento. Somos cinco conductores que vamos a rotarnos los programas. Jammin pasará a partir del próximo año a este nuevo canal. Playlizt y el programa de Lucho Quequezana también. Desde este lunes (hoy) arranca en el canal 17. Solo habrá contenido de músicos peruanos, contenidos que capaz interesen más que la política.

Pero la música también tiene contenido político.

Sí. Tienes a El Hombre Misterioso, Cuchillazo o hasta Las Torres de los Nosequien y Los Nosecuantos. La música se puede meter donde le dé la gana.

Sin embargo, Raúl Romero terminó siendo muy rechazado por su posición profujimorista, incluso por grupos de Derechos Humanos.

Vivimos en un país donde nos chancamos todos y no quiero ser uno más que chanque a otro. 

¿No crees que ser consecuente es un valor que no debe perderse?

Sí, pero hay tantos mundos como personas. Intento no juzgar a las personas. 

 

 

LAS TORRES. Canción noventera de los Nosequien...

¿Qué opinas de esta coyuntura de festivales que son criticados por mezclar distintos géneros o que apuestan por grupos que pegaron en los ochenta?

A falta de ventanas, vivimos en el pasado. El empresario no elige a las bandas sino la misma gente, que no conoce de más música. Es terrible que cuando se hacen las votaciones sobre a quién quieres ver en tal festival, hasta Soda Stereo sale, pese a que Cerati ya se murió. Por ejemplo, me parece increíble que en la pizarra de la gente no figure Catupecu Machu, una banda argentina buenaza. La gente no tiene por dónde empaparse de nuevos talentos.

¿Eres optimista de lo que se viene para la música hecha en Perú?

Totalmente. Y por eso se crea un canal exclusivo de música y bien producido, y de todo tipo de género, no solo rock.

Empezaste con Jammin en el 2004, todo salió bien, pero de pronto, desapareció. ¿Qué pasó?

Fue a finales de 2007, empezando 2008. Mi cuerpo no dio para más. No paré desde el 99, de lunes a viernes, hasta el 2004, y luego en televisión. Casi 10 años sin parar. En ese tiempo se muere tu viejo, se acabó la relación con la flaca con la que estuviste 10 años, creciste, se te vino la vida real. Todo lo romántico de la música se fue y llegó el momento de poner los pies sobre la tierra. Tuve que detenerme. Perdí a mi padre y a mi abuelo, y pese a eso tenía que salir con una sonrisa como si nada estuviera pasando. Es difícil. Llegó un momento en el cual me deprimí horrible. No pude seguir poniendo bonita cara. Descansé unos meses y me llamaron para hacer Amigos y Rivales, previo a Esto es Guerra. 

¿Cómo la pasaste en ese momento?

Terrible (risas). No mentira… La pasé muy bien, porque se aprende y sabes lo que es la TV de señal abierta. Ahora he regresado al cable con la tranquilidad de que tengo que darte un producto que te alimente y no que te envenene. Ahora, en señal abierta hay mucha sabiduría que se aprende. En señal abierta también estuve en el programa de Raúl Romero, donde hicimos un concurso de rock, donde estaba Adammo y el grupo de Marshall, con quien empezamos a tocar juntos y luego pasamos a la radio.

¿Qué tan responsable es la radio de que no se difunda el trabajo de los artistas nacionales?

Yo también peco en decir que la radio no apoya. Se dice que la radio es la que te caga la cabeza, pero no es tanto así. Si queremos un cambio, el público debería pedir algo diferente. ¿Por qué los hits no tienen más de tres acordes? Porque a la gente no le gusta procesar mucho. 

¿No hay cultura musical?

No hay tiempo. Yo tengo pilas de discos, pero algunos ni los he abierto. Ahora, ese tiempo se lo deberían dar las radios. Es una responsabilidad compartida. La gente también debería pedir. 

Nos vamos al otro lado, al del empresario duro y práctico: ¿La música que se hace en el Perú vende, le puede generar dividendos al empresario de radio?

Un empresario de zapatos va al África a ver si va bien con su negocio y se da cuenta que nadie usa zapatos. El pesimista le dice, si nadie usa zapatos por las puras es. El optimista dice: si no hay zapatos, la mejor opción de negocio es ahí. Lo mismo pasa en la música. Todo es educación, cultura musical. Creo que es momento de despertar en todo sentido y la música ayuda a estar consciente de lo que pasa alrededor. Los medios que capaz están controlados por poderes mayores les conviene que todos estén atontados pensando en los ochentas, en Las Torres, en Enanitos Verdes, en Hombres G, Miguel Mateos y no estés escuchando lo nuevo que te estén queriendo decir.

Jammin regresó el año pasado y sin ti. ¿Veías ese Jammin?

No. 

¿Por qué?

¿La firme? 

La firme pe.

No te imaginas cuánto trabajo costó hacer Jammin hace muchos años. Fue como un embarazo de un año y después ver a tu bebe en otras manos, es como cuando Marco pierde a su mamá (risas).

¿Te llamaron para ese Jammin?

No.

Y eso dolió más.

Sí, claro. Pese a que no estaba en Jammin, me veían caminando por la calle y la gente me gritaba “Jammin”. Creen que me llamo Jammin (risas). Entonces, pese a que salió la chica, la cara que estaba vinculada al logotipo era la mía.

Pero todo cae por su propio peso, ¿no?

Y yo no hice más que existir. 

¿Para este año, te llamaron o tú llamaste?

Primero les dije: “oye, por si acaso acá estoy”. Jammin es tan parte de mí, como mi brazo derecho; entonces, es como estar en mi casa. Le agradezco a Ross estar ahí, porque hizo que podamos seguir, prendió la chispa, lo cual es jodido. Marshall y yo ya le metimos el kerosene.  

Y ahora con Marshall han conformado una buena dupla.

Es como mi balance. Yo soy más pícaro. Me aterriza bastante. Ya sabe la burrada que voy a decir… Así como cuando Ferrero traducía a Eliane Karp. Además, él es el talentoso. 

¿Te perturban las críticas que dicen que eres “muy huachafo” conduciendo?

Una cosa es ser actor y otra presentador. Yo no sé ser de otra manera. Yo me emociono y me entusiasmo y no pienso en eso. Lo hago de la mejor onda. 

Es interesante cómo hoy en día en un mismo espacio pueden convivir los Nosequien y Los Nosecuantos o Río con M.A.S.A.C.R.E o Narcosis.

Es un buen primer paso. El que estemos unidos va a llamar la atención de otros. 

¿Qué música escuchas?

De todo. Me gusta mucho John Mayer, una mezcla de Eric Clapton con Jimi Hendrix, pero más country pop. Me gusta el rock and roll, pero bien de raíz, como Rolling Stones. 

 

 

PLAY LIST EDU. Parte del soundtrack del conductor del Jammin. 

¿Consumes rock nacional?

Como cancha. 

¿En qué nivel estamos en la región?

Las bandas que han salido en Jammin llevan uno o dos hits que no tienen nada que envidiarle a otra canción de afuera. 

¿Debe haber una legislación que obligue a las radios a pasar música nacional?

Hay un vacío legal en lo que es el contenido. Pero al final la que decide es la gente. La cultura no se debe imponer. 

¿Qué pensaría tu papá de lo que haces?

Yo creo que mi papá lo está viviendo. Cuando falleció, me contrataron para hacer una lotería. Cuando iba a la misa de mes de su fallecimiento, me llamaron para decirme que me habían elegido para Jammin entre 50 personas. No me dejó carros o plata sino me educó, me dio una bicicleta y una guitarra.     

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