gx3 e inyectores

Gonzalo Farfán

"Cuando uno está recontra seguro de lo que hace, no importa dónde te pongan".

crédito: PÁGINA CENTRAL

Gonzalo Farfán es uno de los dinosaurios del rock peruano. Empezó a los 16 años tocando en conciertos subterráneos y gritando “mayoría equivocada, mayoría alienada, mayoría de mierda” con su primer grupo Autopsia. Hace unos días, 30 años después, se presentó con Gx3, su segunda banda, en el Estadio Nacional como parte del Festival Revolución Caliente, y el mismo día con su tercer proyecto, Inyectores, en el local del Partido Aprista, en Breña, como parte del Festival Contra Fest. Y aún se le recuerda cuando fue casi 'modelo' (¿involuntario?) de Radio Jean, de Saga Falabella. “El que es temeroso del ‘uy, me van a ver ahí’, es porque no tiene nada seguro”, remarca Farfán como si sus palabras fueran un riff de guitarra con mucha distorsión.

Han pasado 30 años desde que comenzó la historia con Autopsia…

Cada año variaba considerablemente la escena porque se estaba formando esa escena alternativa. Los recuerdos son distintos en cada año desde el 84.

¿Qué edad tenías en el 84?

16, 17.

¿Qué te animo entrar en la música?

Nací en una jato donde mis viejos les gustaba, sin ser músicos, bastante el rock clásico. Desde chibolo nací entre vinilos de Beatles, Stones y hartos grupos clásicos. Siempre me gustó la música como oyente, pero nunca me decidí a tocar porque nunca me interesó de chibolo agarrar un instrumento, ni mis viejos me metieron a clases. En el colegio, tenía un amigo español que tocaba guitarra y ahí empecé a aprender los primeros acordes. Los Masacre y los Óxido estaban en nuestro colegio.

¿Qué colegio?

Maristas. Gabriel (bajista de Gx3) y yo veníamos de Maristas de San Isidro y Guillermo (baterista Gx3) del Maristas Champagnat y en el 80 juntaron los 2 colegios. Entonces, ahí nos conocimos todos. De parar juntos nació Autopsia y al final del año ya estábamos tocando.

Autopsia es más crudo, más político y Gx3 más melódico y existencial. ¿Cómo así el cambio?

Autopsia fue como una banda de lanzamiento. Pudo ser cualquier cosa en realidad. Era una banda de aprendizaje. Empezamos a tocar lo que nos influía.

¿Y ese momento qué los influía?

Más que nada el hardcore americano, grupos como Minor Threat, 7 Seconds.

¿La intención con Autopsia era hacer algo así?

Algo hardcore de sonido más americano, que en ese momento era un hardcore  más  alternativo al punk mundial inglés, como GBH, Discharge…

Al final, Autopsia les salió más a lo GBH o Discharge.

Exactamente. Autopsia original éramos los 3 que después fuimos Gx3. Gabriel se quitó de la banda y entró ‘Cachorro’ (guitarrista de Narcosis) y Silvio. Ellos venían más de la escuela inglesa, de escuchar Crass. Y al entrar Silvio a la voz se terminó de redondear un poco el sonido más tirado al hardcore europeo, más duro. Justamente por eso, apenas se rompe Autopsia en noviembre del 85, Guillermo y yo hicimos un proyecto inmediato con otros amigos que se llamaba Falsa Alarma. Duró tres meses o cuatro e inmediatamente nace Gx3. Después de 1 año y medio de haber tocado con Autopsia ya dominábamos un poco mejor los instrumentos. Pudimos hacer lo que realmente queríamos al principio. Y Silvio, en ese momento, se fue a tocar con Guerrilla Urbana y ‘Cachorro’ se fue a hacer Feudales. Todo se ramificó por donde debía ir, fue súper natural la evolución y fue muy rápida. En el 84, 85 y 86 hubo tres cambios rapidísimos. 

 

 

MAYORÍA EQUIVOCADA. Inyectores interpretando una canción de Autopsia en el Lima Vive Rock 2013.

En una entrevista dices que la música de Gx3 les cambió la vida a muchas personas. ¿Cómo te la cambió a ti?

Primero, en la personalidad. Pararte en un escenario ante cientos, o ahora miles, de personas te da algo que no todos han experimentado. Te da una seguridad sobre ti mismo. Cuando lo tomas de una forma  buena te hace más humilde, más sencillo. No al revés.

¿Sucede poco, no?

Nosotros hacemos música para nosotros y para el público, no tanto para el negocio discográfico. Lo más importante de tocar música es ese momento de estar en el escenario y tener la relación más horizontal posible con el público. Si te lo tomas de la forma de cómo se debe tomar las cosas, eso te fortalece y te hace más humilde, más sencillo. El lado equivocado es creerte rock star.

¿En algún momento te la creíste?

No, jamás. La primera vez que me pidieron un autógrafo en la despedida de Gx3, le pregunté tres veces a la persona que me lo estaba pidiendo: ‘¿De verdad quieres que te malogre el disco, estás hablando en serio?’. Y en tres segundos cambió mi forma de ver las cosas, porque yo antes nunca me imaginé que alguien me pidiera un autógrafo. Casi todos los días de mi vida, sin ser un rock star, sin ser alguien público, me topo con alguien en la calle que me saluda: ‘Gonzalo, ey, Gx3’. Siempre. Y nunca se me sube a la cabeza eso.

¿Qué te enseñó el hardcore punk?

A hacer las cosas. Primero por uno mismo y, segundo, tener un método. Creer que si tú quieres hacer algo, lo puedes hacer. Y eso no solo me sirvió para organizar la banda, después organizar el sello Mundano. Soy administrador de empresas de profesión, especializado en gestión de proyectos, y eso lo he metido en la banda y al sello, y de la banda y del sello he recogido un montón para mi vida profesional también. Mucha de mi visión de negocio viene bastante de la idea de la autogestión, de hacer las cosas con alma. No pensar primero en la parte comercial.

¿Por qué no vemos un Gx3 tocando, girando, asumiendo ese rol, quizás, de una banda influyente en el hardcore punk latinoamericano?

Gx3 tuvo su espacio. Entre 1986 y 2000 fue el momento de Gx3. Especialmente en los 90. En el año 2000, cuando Gx3 se separó, fue porque como banda ya no nos sentíamos igual que antes. Musicalmente Guillermo y Felipe (‘Pipe’) querían explorar otra cosa y Gabriel yo quedarnos un poco en el hardcore. Por proyectos personales, Guillermo tuvo que viajar un año afuera a estudiar. Ahí dijimos: ‘reemplacemos a Guillermo temporalmente, lo esperamos’. Y en ese preciso momento, pensamos: ‘mejor que quede acá la banda, en su mejor momento’. Cada uno empezó sus propios proyectos. Cuando Guillermo regresó de España, ‘Pipe’ ya estaba con los Fuckin Sombreros en un buen momento y nosotros (Gabriel y yo) con Inyectores. No hubo cabida para: ‘oye juntemos a Gx3 de nuevo’. Lo que sí dijimos fue: ‘oye, en algún momento como patas juntémonos para una reunión’. Y pasaron 8 años hasta la primera reunión.

¿Cada regreso de Gx3 es por plata o porque extrañan tocar entre ustedes?

No. Si fuera por plata, tocaríamos todos los años.

Porque en cada regreso les va bien, ¿no?

Por supuesto. Las dos reuniones han sido sold out. Nos reunimos cuando nos da ganas como banda o como amigos de volver a tocar juntos.

 

 

REUNIÓN 2012. Los Gx3 reunidos en Toro Bar, repletando el local y tocando un clásico: Antisocial.

Inyectores es Gx3, la segunda parte.

Siendo yo el compositor principal, guitarrista y cantante era obvio que la línea iba a seguir por ahí. Yo soy el que menos ha sufrido un cambio. Para mí se acabó Gx3 y al día siguiente estaba en mi mismo ritmo de componer canciones. Es más, hay canciones que empezaron como riff dentro Gx3 que han terminado siendo parte de Inyectores, como Bombardero.

Hubo un momento que Gx3 parecía que se iba para el grunge.

El Psicotropía. Era la época un poco, fue el primer disco después de mucho tiempo de no componer uno. Entro ‘Pipe’ con un estilo de guitarra súper clásico, Alejandra en los coros. Fue todo un cambio, una revolución de lo que veníamos haciendo. Si Gx3 hubiera seguido sin Guillermo y sin Felipe sería Inyectores. En un momento nos preguntamos: ¿seguimos con el nombre o lo cambiamos? Por respeto a Gx3 no, como muchas bandas han hecho afuera o acá de seguir arrastrando un nombre con la mitad de la banda diferente y con un estilo que no es el mismo, aprovechándose un poco de la fama del nombre.

¿Qué letras de Gx3 siguen vigentes?

Las canciones Gx3 te hablan de actitudes del ser humano, eran capaces de interpretarse de diferentes formas. Siempre venía público que decía: ‘oye, tu canción me ayudó a pensar en tal o cual cosa’. Venían con una interpretación diferente. No han perdido vigencia porque son situaciones que se siguen repitiendo. Son como ejemplos y siempre plantean como una solución positiva de ese problema. Aunque Antisocial perdió vigencia en cuanto a la historia en sí, porque esa canción está inspirada en que sales con un look a la calle y la gente te empieza a atacar porque sí. Eso pasaba en los 80. Ahora jamás pasaría eso.

Incluso, ahora es parte de la moda. Ahora un antisocial puede salir en la publicidad de Saga Falabella.

Claro (risas). Como las huevas (risas). Cuando uno está recontra seguro de lo que hace, no importa dónde te pongan. El que es temeroso del ‘uy, me van a ver ahí’, es porque no tiene nada seguro. Cuando uno está completamente seguro, puedes hacer lo que te da la gana.

¿La pensaste cuando te dijeron para hacer esas fotos para Saga Falabella?

Fue cosa de un minuto. El proyecto se llamaba Radio Jean, de Saga. La idea era hacer una comunidad de música on line para que cada banda tenga un espacio que congregara a su público. En ese momento no había muchas plataformas web y era una idea interesante para todas las bandas. (Pero) estas grandes marcas te meten cosas por la tangente. Estaba trabajada por una agencia de publicidad, una agencia on line y una productora. Entonces, tienes 3 empresas que manejaban el proyecto. Era una mezcla de rock con pantalones. Primero que nada, a las bandas no les daban ni un sol ni siquiera un pantalón, nada. Bajo esos términos un montón de bandas aceptaron ser parte de esa comunidad. Creo que casi todas. Había 100 bandas metidas ahí. Lo que no te decían era, llegada la sesión de fotos, dónde iban a poner esas imágenes. Yo sí me extrañé cuando iba por la calle y de repente vi paneles de 10 metros con 2 mujeres en mis piernas y en cada paradero, y entrar a Saga y ver mi foto por todos lados. Ahí sí me extrañé y hasta me molestó. Pero yo trabajando en publicidad sé cómo es la huevada y acepté un poco la cagada, el engaño, porque el contrato nunca llegó. Pero igual me pareció algo gracioso.

Tu foto fue bien rock star.

Me pusieron una modelo Victoria Secret y una chica argentina. Sí pues, era algo bien rock star, que no era yo. Me cago de risa de esas huevadas. Por ahí salieron con el ‘puta, Inyectores vendidos al sistema, ¿cuánto les habrán pagado?’. Son cosas que nadie inteligente se tomaría el tiempo de empezar a desmentir. Me cagué de la risa y seguí para adelante.

¿Qué planes con Inyectores? 

Tenemos conciertos todas las semanas. Justamente por eso y por el periodo personal que están pasando todos los integrantes por cuestiones de trabajo nos ha faltado tiempo para meternos en nuestro estudio y empezar a grabar. Lo que nos hemos propuesto es antes de fin de año sacar un Ep digital, con nuevos temas y durante el verano seguramente uno más o dos para no esperar todo el tiempo de grabar un disco nuevo. Soltarlas para libre descarga. Al final recopilar y sacar un disco físico. También es el momento, en el cual ha bajado un montón el interés del público por los discos físicos. Están buscando canciones.

 

 

VIDA ACTUAL. Sesión recientemente grabada por Inyectores para Playlizt.     

Dada esta coyuntura en la que un disco físico no se compra, ¿un sello discográfico (como Mundano) qué función tiene?

Mundano empezó como sello discográfico en 1997 y durante 10 años sacamos discos todos los años. Nuestro promedio inicialmente era un disco al año, después subió a 2 y terminamos lanzando 6 discos al año.

¿Fue una idea de negocio o una suerte de ONG?

Era un proyecto sin fines de lucro y así increíblemente permanece hasta hoy. En medio de eso montamos el estudio propio de grabación con precios bastantes competitivos como para mantener el estudio nomás.

¿No es mejor que sea como una idea de negocio? En la medida que es un negocio hay una necesidad de que rinda económicamente. Por ejemplo, los ‘cumbiamberos’ viven de eso y hacen lo que puedan para mantenerlo, hay una cuestión de supervivencia.

En nuestro caso, la música nunca se ha mezclado con nuestra supervivencia económica y eso es una ventaja. En la música y en la producción de otras bandas no se ha contaminado con la necesidad de ‘oye, tengo que hacer esto para ganar plata’. Entonces las ideas originales han quedado puras. Todos somos profesionales en otra cosa y vivimos de otra cosa y tenemos como una doble vida. Trabajamos en algo que nos mantiene personalmente y la música es una segunda profesión, que nos permite hacerla como nos dé la gana. Lo que se cobra ahí es una suerte de mantenimiento de ese tiempo. Si el mercado musical fuera distinto obviamente lo hubiéramos planteado como una propuesta de negocio, que no tiene nada de malo.

¿Qué grupo te ha faltado formar?

Me gustaría hacer un disco solista. De repente no tendría nada que ver con punk, algo más lento, oscuro, una cosa más calmada. Usar otro tipo de sonidos, instrumentos.

Ya lo tienes como idea.

Sí, hace tiempo, pero no tengo tiempo. (Sería) como un proyecto que termine editando un disco... creo que eso es lo que me faltaría en este momento de mi vida.

¿Tener una banda de covers está mal?

No. Tener solo una banda de covers está mal (risas). Hay músicos que no pueden componer y terminan tocando covers. No es que sea malo, es una opción de repente que es la que pueden hacer. O, para verlo maliciosamente, es una opción más fácil de salir a escena mucho más rápido y ganar plata. Yo he tocado en tributos y cuando lo he hecho, no es por plata, es por placer.

¿Qué bandas de hardcore punk peruanas escuchas?

No soy alguien que está buscando música constantemente. En los 80, 90 cualquier banda de hardcore nueva que salía yo la tenía que escuchar y tener, era como un vicio. A partir de mediados de los 90, desde  la época del post hardcore, me empecé a desinteresar de las bandas nuevas, pues todo era como un cliché de lo que ya había pasado antes.

Ahora será peor, ¿no?

Ya no estoy en ese afán de buscar música o estar pendiente de lo que sale. Mis bandas favoritas siguen siendo las mismas de hace 30 años.

En el Perú hay una escena creciente de hardcore.

Admiro un montón el trabajo de bandas nuevas, a partir de los 90 que  tomaron  un poco la escena cuando Gx3 desapareció.

¿No ha aparecido una banda como Gx3?

Sería difícil que yo lo diga, porque sonaría medio creído. Por ejemplo, Futuro Incierto fue una banda que tomó la posta de Gx3. Futuro es una banda que a mí me gusta personalmente. Alhambre, una banda de post hardcore, que tomó un poco lo que estaba haciendo Futuro. Y muchas otras que están alrededor que hemos grabado con Mundano. En otros estilos me gusta Plug Plug, que me parece súper original. Metamorfosis también fue una de las bandas de la época de Futuro que me parece una de las mejores. El disco Solara de Cecimonster Vs. Donka es increíble.

¿En qué momento está la movida local?

Tiene picos siempre, pero los  últimos años las bandas que están saliendo son más experimentales, con músicos jóvenes que están haciendo cosas nuevas con influencias de otros tipos de bandas. El rock nacional no es masivo, es un nicho, si lo comparas con la chicha o la cumbia. Hay muy buenas bandas y bastantes, pero faltan espacios.

¿Hay algo que se pueda aprender de la cumbia?

Allá hay plata, en el rock no. ¿Qué tiene la cumbia? Productores con plata. Soy un productor de cumbia armó mi ruta para hacer negocio. Creo una banda, contrato un compositor que haga buenas canciones, consigo patas con buen look que puedan generar atracción, compro espacios en televisión, compro espacios en radio y armo mi disquera, como ha sucedido en otros países con el mismo rock. Entonces, aseguras que el producto final sea masivo, porque controlas todo. En el rock alternativo no sucede eso porque no hay disqueras, no hay una transnacional que te fiche.

En la cumbia tampoco hay transnacionales.

Es un desarrollo de productores locales.

¿Toño Jáuregui (organizador del Festival Revolución Caliente) será el productor que salve al rock? Porque hacer un festival en el Estadio Nacional es bastante ambicioso.

Es ambicioso. Revolución Caliente, según Toño y Five Music, es hacer un festival que congregue diferentes tipos de músicos desde punk hasta salsa. En esta su primera versión se pegó con el rock. El cartel estuvo buenazo.

 

 

REVOLUCIÓN CALIENTE. Festival que marcó un nuevo reencuentro de los Gx3, que anuncian otro concierto para el 21 de noviembre. 

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Comentarios

Muy buena entrevista. Sigan esa línea. Felicidades.

Fab Etc

Gonzalo es uno de los músicos más honestos de nuestra escena y gestor de una de las piedras fundamentales del hardcore punk peruano; todos mis respetos hacia él.

Julio Guissa